Análisis del Valencia Basket en la Euroliga 2017-2018 (Oh Bella Ciao)

Imgen de Rafa Pacheco (@rafa___pacheco ) mientras suena el himno de La Euroliga al Inicio del encuentro contra el Bamberg (como inicio del artículo).

Un curso en el que las lesiones han provocado quebraderos de cabeza tanto a la entidad como a los aficionados toca a su fin tras 30 partidos, 11 victorias y muchas cosas para analizar a ritmo de la canción italiana ‘Bella Ciao’ de la que en este artículo se enfocará de cara a explicar el proceso del club taronja en su primer año en el nuevo formato de la superliga europea de clubes.

Hay una frase muy conocida, procedente del ámbito científico que afirma lo siguiente: “La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”.

Pues así es como podríamos definir en parte el paso de Valencia Basket por la Euroliga de la forma siguiente: “Los problemas ni se crean ni destruyen, solo se transforman”.

Puede sonar mal si no fuera por ese largo historial de lesiones que ha tenido el equipo dirigido por Txus Vidorreta, los apagones contra Milán en La Fonteta o ‘el extraño caso de los 13 puntos’ aquel que sucedió en Bamberg en la parte más oscura de la temporada sin olvidar la inyección de vodka en forma de paliza a cargo del CSKA o los 106 puntos del Estrella Roja… Aunque el equipo de la Capital del Turia anotase 90 en el siempre complicado Pionir (aunque aquel día con los dos equipos ya sin opciones estuviese desangelado).

Aquí os dejó los resultado que ha cosechado el conjunto en su cuarto paso por la competición (primero con el nuevo formato), con la información extraída de la web de la Euroliga:

Nota Previa: J implica que en jornada se dio ese partido y R los resultados que se dieron en dichos encuentros ( implicando que R1 señala si sumó una victoria o no y R2 el marcador numérico)

EuroLeague 2017-18 del Valancia Basket 

Temporada Regular con balance de 12 victorias y 18 derrotas (11º posición sobre un total de 16)

J
1
R1
Lugar (si no indica lugar se jugó en Valencia)  
en casa  Khimki Moscow Región                         
   R2  
75 – 70
2 vs Anadolu Efes Istanbul 78 – 71
3 at Baskonia Vitoria Gasteiz 63 – 80
4 vs Unicaja Malaga 91 – 53
5 at Fenerbahce Dogus Istanbul 79 – 66
6 at CSKA Moscow 94 – 67
7 vs AX Armani Exchange Olimpia Milan 98 – 103
8 at FC Barcelona Lassa 89 – 71
9   at Brose Bamberg 83 – 82
10  D  vs Olympiacos Piraeus 64 – 72
11  D  at Maccabi FOX Tel Aviv 94 – 91
12  D  vs Crvena Zvezda mts Belgrade 82 – 86
13  D  at Real Madrid 91 – 72
14  D  vs Zalgiris Kaunas 63 – 71
15  V  vs Panathinaikos Superfoods Athens 67 – 63
16  V  at Unicaja Malaga 83 – 85
17  D  vs Fenerbahce Dogus Istanbul 67 – 80
18  D  vs FC Barcelona Lassa 81 – 76
19  D  at Zalgiris Kaunas 86 – 82
20  V  vs Khimki Moscow Region 85 – 83
21  D  at Anadolu Efes Istanbul 82 – 66
22  V  vs CSKA Moscow 103 – 99
23  D  at Olympiacos Piraeus 80 – 70
24  V  vs Brose Bamberg 86 – 70
25  D  vs Baskonia Vitoria Gasteiz 71 – 81
26  D  at Crvena Zvezda mts Belgrade 106 – 90
27  V  vs Real Madrid 96 – 88
28  V  at AX Armani Exchange Olimpia Milan 89 – 93
29  D  at Panathinaikos Superfoods Athens 75 – 56
30  V  vs Maccabi FOX Tel Aviv 87 – 84



Pero para analizar los 30 partidos y lo que ha dejado de sí, vamos a dividir la temporada en 3 partes además de hacer un balance final apoyado en la valoración de algunos los propios protagonistas.

Empezamos con la ‘Etapa Azul’, la del 3-1 de balance, aquella donde empezar perdiendo en casa del Khimki (clasificado para Top 8, aunque se ha ido desinflando en la temporada) no se vió con malos ojos antes de que llegasen las victorias ante Anadolu,(la redención contra) Unicaja y Baskonia en Vitoria (que supuso la gota que colmó el vaso para que Prigioni se auto-despidiese).

Era una época donde Diot y Latavious Williams empezaban a ser habitantes habituales de la enfermería, donde Will Thomas empezaba a arrancar de nuevo su motor diésel para llegar a tope al final de temporada. Poco importaba con el viento en popa y soñando con alcanzar el Top 8.

Una etapa donde Pleiss, Abalde o Doornekamp buscaban como integrarse en un equipo campeón donde ellos habían sido integrantes del segundo capítulo de ese serial glorioso en su medida y, sobretodo, cuando Erick Green era el líder indiscutible.

Esta parte del trayecto correspondería como no al principio de la canción, cuando el soldado (llámese Valencia Basket en este caso) saluda a una bella chica (llámese Euroliga), dándole los buenos días (saludando alegremente porque la vida le sonríe). Pero acto seguido le dice que ha encontrado a un invasor (llámese lesiones, con San Emeterio lesionado antes de viajar a Istambul como gran ejemplo) que le puede causar problemas.

Unos problemas que, principalmente, llegan de forma exagerada y que por desgracia dieron paso al segundo capítulo; ‘Etapa Negra’, como titulé en su momento el análisis del mes de Noviembre…  Es el más relevante de todos los que habrá y que nos lleva temporalmente desde el 2 de noviembre hasta el 28 de diciembre con la victoria ante el Panathianikos para cerrar un etapa oscura (aunque el epílogo fuera dos días después, el 30, con la lesión de Erick Green).

Y ya no eran solo las lesiones; que obligaron a hacer milagros, a fichar al croata Damjan Rudez y más tarde a Sergi García o a no poder hacer un convocatoria teniendo 12 profesionales en contrato, ya que cualquier posible descarte previo era simplemente una locura (cosa que por desgracia a día 8 de abril sigue ocurriendo).

No, no fue solo eso… Hubo algo más.

Fue la mentalidad de tener que afrontar 6 de los primeros 9 nueve duelo en el re-debut en Euroliga fuera de tierras valencianas, siendo uno de los equipos con más kilómetros realizados.

Unos trayectos que incluyeron 2 viajes a Moscú (el mencionado más la visita al Megsporst Arena para sufrir al CSKA donde Valencia Basket luchó con lo que tenía) y uno a Estambul en menos de un mes, con otro a Tel Aviv en el mes siguiente, pocos días después de viajar a Bamberg.

Un ir y venir hacía la poderosa zona este del continente, que colinda o se funde (e incluso forma en caso israelí) con Oriente Próximo asiático… Pero también terminó desfondando a una plantilla que se desvivía por aguantar en dos exigentes competiciones a la vez, ya que además de la competición continental estaban con la liga doméstica en uno de sus años más disputados de la última década, con Valencia como causante de la revolución tras proclamarse campeón y mostrándose como el rival a batir (por no llamarse Madrid o Barcelona).

Pero lo que realmente oscurecía el desarrollo del conjunto en la competición era mentalidad producida tras sufrir remontadas en una cancha que debía ser un fortín semi-inexpugnable como el recinto municipal de la Avenida Hermanos Maristas, que acabó gritando a propios y a extraños, a árbitros, decisiones de los mismos, jugadores o técnicos al sentirse impotentes por lo que veían.

Con la herida hecha en esos viajes express a Oriente, Curtis Jerrells terminó de abrirla aquella noche valenciana de doble prórroga (pasó de 7 puntos al final del tercer cuarto a 30 tras las dos prórrogas en su debut con el equipo de Pianigiani, colista de la competición en aquellas fechas), que agrandó aquel enfrentamiento contra el Barcelona que terminó con paliza visitante dentro de sus idas y venidas (que tocado tras aquel fatídico fin de semana que terminó 0-2 en lo deportivo en la Ciudad Condal).

Después de aquelló se dio la extraña derrota ante el Brose en su feudo de Bamberg tras remontar 13 puntos en 2 minutos al conjunto de Vidorreta que sufrió las bajas del capitán, Dubi y Vives horas antes del duelo en tierras alemanas.

A la semana siguiente, se revivía la final de la Liga Endesa en tierras madrileñas donde el Valencia volvió a dejarse llevar en la segunda parte tras un primera parte, donde a pesar de los incidentes, dominó el partido.

Esa misma semana el conjunto de Sarunas Jasikevicius, el Zalgiris Kaunas, visitó la Fonteta para ampliar aún más aquella el daño de aquella daga con un partido escándaloso de su equipo.

Pero lo que terminó por derramar la sangre de forma definitiva fue un Estrella Roja que venía de ganar la semana anterior al Real Madrid en el Palacio de los Deportes, que aquél frio 15 de diciembre del 2017;  hizo lo mismo que el conjunto milanés, aprovechar un mal rendimiento de los locales en la segunda parte del partido.
Quedaba mucha competición por delante para remontar, pero las sensaciones no acompañaban.

Y entonces llegó la sorprendente victoria ante el Panathinaikos de Atenas, una victoria de gran prestigio que servía para terminar con la racha de 10 derrotas seguidas del conjunto valenciano, que se quitó uno de sus grandes lastres de encima en un partido

El otro GRAN lastre y sus protagonistas

Bojan Dubljevic,Erick Green, Sam Van Rossom, Guillem Vives, Joan Sastre y su golpe ante Olympiakos,Alberto Abalde con problemas varios, el ya mencionado Fernando San Emeterio, Aaron Doornekamp además Tibor Pleiss.

Nombres de jugadores del Valencia Basket, sí… Pero también nombres de componentes del primer equipo que se habían perdido partidos por lesión/molestias, con Will ‘Diésel’ Thomas como excepción (que a día de hoy sigue vigente) porque disputó todos los partidos con una media superior a los 20 minutos por partido.

Y ahora toca el turno de seguir contando la historia forma un tanto más pragmática con la historieta del soldado, que ve como esa oportunidad soñada se convierte en un lastre (portami via, llévame contigo es lo que dice la canción en este punto) porque nunca consigue estar al 100% de sus posibilidades y como dice la canción el equipo se sentía di morir .

Nota al comentario: Aunque esta frase realmente no se le atribuye al soldado en esta situación durante la canción, pero en este caso el combinado analizado sufría en diversos aspectos ya no solo del juego sino psicológicos. Porque aunque nadie dijo esta frase textualmente, la percepción se podría definir con esta frase (teniendo en cuenta que es una connotación metafórica y no literal).

Ahora damos paso a la ‘Etapa blanca‘, que da comienzo el 4 de enero al 1 de febrero, donde Tibor Pleiss se convirtió en el 9º máximo taponador de la historia de la Euroliga y el Valencia empezó a creer en que aún tenía posibilidades ,a pesar de que era complicado, pero la victoria contra el Unicaja daba la sensación que aún se podía creer y a ella se le sumaría una importante victoria, a nivel anímico también, frente al Barcelona. Pero la derrota contra el Fenerbaçe en el feudo de Hermanos Maristas entre victoria y victoria, perder en el Zalgirio Arena ante el equipo de Jasikevicius con todas sus armas para acabar fallando un triple (que igual que dio vida le quitó la opción de rematar el partido), la amarga victoria contra el Khimki y el ‘suicidio colectivo’ que supuso viajar a la zona europea de Istanbul a sufrir una herir prácticamente mortal en sus intereses en la competición con una serie de bajas a la altura del negro mes arriba mencionado.

Volviendo a nuestra pequeña historia, podríamos decir que en esta etapa donde en lo deportivo levantaba la bandera en señal de rendición, lo podemos atribuir a la parte donde el soldado le dice a su amada le dice que si muere “en la guerra” lo sepulte “bajo la sombra de una flor” para que cuando la gente pase diga “que bonita flor”.

Básicamente se le puede atribuir a que Valencia Basket sabía que pocas o casi ninguna opción le quedaba de seguir con vida en la competición más allá del partido 30, por eso la mentalidad era de seguir luchando por los aficionado para ver aquél ‘florecimiento’ del juego de su equipo y enterrar a su sombra otros tiempos que en este caso fueron peores.


Y finalmente la ‘Etapa Verde‘ del 8 de febrero al 6 de abril. Esta última siendo la etapa más larga posiblemente es la más irrelevante, ya que a pesar de competir en el tramo final de la competición por intentar acceder a las plazas de Top 8 poco o nada quedaba por hacer tras el lastre que se llevaba de la etapa negra, pero a pesar de ello servía para esperanzarse con una nueva oportunidad.

En esta etapa donde se vieron florecer definitivamente a jugadores como Alberto Abalde o Will Thomas ( a ritmo de diésel, recordémoslo) y las pequeñas hojas de Sergi García o Tryggvi Hlinanson, sirvió para hacer disfrutar a la gente hasta el último día.

A pesar de salir con dos derrotas durante ‘La Iliadas’ por Grecia, que poco hace falta comentar porque el equipo solo compitió en las primeras partes (a pesar de los brotes de los jóvenes), el mes fue generalmente productivo con una gloriosa victoria ante el CSKA que consagró a Alberto Abalde y un gran partido a nivel colectivo contra el Bamberg servían para mostrar.

A pesar de caer frente a Baskonia en la vuelta de Pedro Martínez a la Fonteta, que fue un espectáculo más emocional que deportivo, Valencia estaba haciendo de la Fonteta un fortín y estaba jugando bien en la competición europea y prueba de ello fue la semana anterior con una doble jornada intersemanal perfecta con victorias frente al Madrid en la Fonteta y la única victoria del club valenciano fuera de territorio español, concretamente en el PalaDesio italiano frente al Armani Milán, que cerca estuvo de recordar el partido de la primera vuelta con Jerrells como ariete, esta vez insuficiente.

La despedida, el ‘Oh Bella Ciao’ con el que podemos cerrar la cronología y la historieta fue el partido contra el Maccabi de Tel Aviv, donde a pesar de sufrir para ganar fue una dulce despedida (un hasta la vista, si la ‘guerra’ en la competición nacional sale bien) para un año que no lo había sido tanto.

Inciso final

En este epílogo ( por llamarlo de alguna forma) es donde daremos el punto final a este extensa cronología. Donde hay que hablar del entrenador ( novato en la Euroliga y metido en una encrucijada ‘a ciegas’ al tener que dirigir a un equipo con altísimas expectativas) quién en ocasiones fue pitado (merecido en unas, pero no en otras) por el rendimiento de un equipo, que como el propio entrenador dijo en la rueda de prensa final en Euroliga, le molestó que las lesiones hubieran dejado sin tantas opciones de seguir compitiendo hasta el último día.

Comprensible, sin duda, pero Curtis Jerrells no metió aquellos 23 puntos como flechas aquella aciaga noche donde situamos el origen de la crisis. La defensa no exisitió sobre el recién llegado y el planteamiento no fue bueno. Los pitos ahí son altamente merecidos, no nos engañemos. También el capítulo 2 con un horrible final en Bamberg en el que (con lesiones clave aquél día, también hay que recordarlo) se tiró una renta de más de diez puntos en los últimos minutos.

La falta de minutos de un Rudez que ya no esta, de un Hlinanson que se ha declarado elegible para la NBA o para dos talentos nacionales como Sergi García o Josep Puerto también son detalles a recalcar porque también podrían haber ayudado a que otros jugadores no se hubieran forzado tanto.

Pero a pesar de todo hay que destacar las palabras de Dubljevic en el entrenamiento previo al partido contra Maccabi a pregunta de un servidor sobre como había visto esta edición de la Euroliga para su equipo. La respuesta resumida sería ‘hace falta continuidad para conseguir cosas grandes’ pero sus palabras se referían a que quién esperase que este año se iba a llegar a Final Four/ Top 8 se ha topado con la realidad, recordando que para ser un equipo que ha ganado dos Eurocups hace relativamente poco tiempo se ha jugado mucho tiempo.

Pero también es verdad que si la racha de 10 derrotas no hubiese existido como tal (rachas negativas puntuales en ese tramo oscuro en vez de todo de golpe) y el “y si no hubiera habido lesiones…” (sobretodo las eternas de Diot y Latavious Williams) pues tal vez estaríamos preparando el primer partido de Top 8, pero la vida es como es, por lo que ante eso hay que darle la razón a Dubi con que se necesita tiempo para conocer la competición para que “2/3 año” como dijo el propio jugador poder preparar ese momento y que ese ciao a la “bella” Euroliga signifique ‘hola’ y no ‘adiós’.

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