#Opinión/Mundial de China: Semifinales – ¿La suerte se gana o se tiene?

Con el torneo alcanzando su culmen, hay que pasar revista a los partidos de esta fase para tener en cuenta que espera en el último partido, el cuál decidirá al campeón (como está establecido), pero para llegar hasta aquí siempre se suele hablar de factores que puedan ayudar más o menos, que traigan la fortuna a los protagonistas en escena para poder alcanzar el éxito.

Dependiendo de a quién preguntes, la suerte puede ser un factor positivo u negativo. Basta con echar un vistazo a cualquier situación con la que te hayas cruzado para que esa palabra salga a escena de una forma u otra, dando pie a dar un juicio sobre la situación .

Empezando por las circunstancias de que esta fase se disputaba un viernes 13, sin ningún partido a las 13 horas (en el horario central europeo), siendo Marc Gasol el único jugador que lucía el dorsal 13 en todo el día de competición y 13 fue la eficiencia de Víctor Claver en el partido. Porque si hablamos de un número que trae suerte a España es el 13.

13 años después de la conquista de su primer y único mundial, obtendrá su medalla número 13 en este siglo, siguiendo en sus ‘trece’ de no desistir por muy complicado que parecieran frenar los triples de Patty Mills y sus 34 de valoración, sumado a lo escandaloso de ver como los oceánicos cogían 20 rebotes ofensivos, pero el jugador con el dorsal número 13 lograba 33 puntos (sacando esa fuerza de oso grizzly que aún conserva) para hacer vibrar al jugador número 13 (la afición, uno más en este torneo a parte de los 12 convocados) estuvieran en China o España.

La suerte, han querido decir los australianos tras el partido con palabras grotescas, estaba del lado de los españoles, pero viendo el partido tal vez deberían entender que les faltó a ellos. No aprovecharon los tiros libres, no supieron usar adecuadamente la rudeza con la que plantearon el partido y, sobretodo, de nada sirvieron los 14 triples que anotaron para hacer frente a un equipo que supo bailar a su ritmo fuera el minuto 13 o el 60 de partido.

Y será Argentina quién peleará por sacarse la espinilla con España, 13 años después de aquella semifinal en Saitama, con demasiadas similitudes respecto a aquella cita. Pero lo cierto es que para el equipo albiceleste las similitudes se acercan más al Mundial del 2002, donde perdieron contra aquella Yugoslavia que parecía no arrancar en el torneo (¿les suena verdad?) pero que acabó ganando su último cetro intercontinental contra un equipo del que solo queda Luis Scola.

Porque ganar a Francia no era sencillo, a pesar de la irrupción del que se suponía el jugador número 13 de Francia (que acabó siendo el 12 por la lesión de Adrien Moerman), que no es otro que un Louis Labeyrie que fue capaz de mantener a una selección donde un jugador como Rudy Gobert, no ha llegado ha promediar eso 13 rebotes por partido que podrían haber cambiado el destino de su equipo si hubieran protegido mejor su aro.

Porque la ofensiva argentina, con toda la suerte de cara por su atrevimiento y sin temer a que otros les dijeran como de lejos debían de llegar a pesar de la gran calidad de sus rivales, les permitió decidir cuál seria su suerte en el resto del torneo, de uno que no ganan desde el lejano 1950 (primera edición del torneo y siendo locales).

Ya no solo es que Scola esté en su enésima juventud, Campazzo cogiendo rebotes contra jugadores que le sacan dos cabezas, Deck demostrando que pese a no medir 2,13 puede ser muy útil en la pintura junto a Tayavek Gallizzi, siendo revulsivos de ese equipo con garra, que ya no tiene la calidad de ‘oro’ de antaño, pero tiene ese estilo competitivo capaz de bailar una cumbia o tango, con más o menos ritmo, con menos o más elegancia, pero sobretodo de saber bailar lo que toca cuando sea, siendo esa la clave de su éxito.

No cabe sitio a la duda sobre quién tuvo mejor o peor suerte antes o durante el camino que hubo para llegar hasta este punto del torneo, donde grandes decepciones e increíbles sorpresas que ha tenido este Mundial, pero al final la vida sigue igual porque quién juega mejor, mejor defiende y/o más puntos mete avanza; con esa reedición de la semifinal de hace 13 años en Saitama, con solo 3 jugadores repitiendo de aquel enfrentamiento y solo uno, el 13 de España, Marc Gasol pudiendo imitar el hito de ganar un anillo de la NBA y un Mundial el mismo año. El otro y único hasta la fecha en lograrlo, un tal Lamar Odom que por seguir en sus trece no vale ni como jugador número 17 en cualquier equipo profesional.

Con esto, tocaría darnos cuenta de que la suerte consiste en dos puntos clave: Luchar por tratar de encontrarla y una vez sabes como encontrarla, no perderte con las distracciones que hay por el camino. España y Argentina han vuelto por la senda que encontraron en Japón ambos y en Indianápolis primero los sudamericanos (ambas veces sin éxito) tras aquella primera edición en Buenos Aires donde si que ganaron la cita mundialista. Ambos quieren repetir, porque ambos han sabido llegar hasta aquí, siguiendo el camino de baldosas amarillas que (por suerte)un día supieron encontrar.

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