Cuartos de final en el último torneo olímpico de Laia Palau, con Francia como rival en un verano complicado y tras no estar contando con regularidad durante la fase de grupos. Con todo ello uno de los grandes duelos entre dos equipos europeos dejaría fuera de las medallas a una de las grandes jugadoras del baloncesto europeo.

Laia Palau con la mirada pendiente al banquillo con Sandrine Gruda de fondo. Foto de Sonia Cañada / FIBA

Laia Palau entró a 48,2 segundos para el final de la primera parte, dirigiendo las últimas posesiones de juego además de tratar de forzar un último tiro que no llegó ha lanzar dentro del tiempo restante y presionando puntualmente a Iliana Rupert, Gabby Williams y un tapón (considerado como robo por la organización) sobre Alix Duchet en la última posesión del cuarto para el cuadro galo, permitiendo todo ello que el marcador se mantuviera en un desfavorable 30-36 al descanso.

Durante el resto del encuentro:

En ataque mantuvo el control del partido mientras estuvo en pista, dando un extra de intensidad en el apartado ofensivo, permitiendo al combinado español cambiar la tendencia del partido, abriendo el campo para encontrar más opciones de cara a reducir, igualar o superar el diferencial desfavorable que había en el marcador.

En defensa estuvo pendiente de las ayudas a jugadoras como Rupert con más o menos fortuna (con dos choques de distinta intensidad con Sandrine Gruda) además de estar emparejada con Duchet mientras esos encontronazos le permitieron estar en pista, para posteriormente ser capaz de cambiar el ritmo del partido con algún robo de balón y presionar a Marine Fathoux.

En general fue un partido donde aportó siempre que estuvo en pista, cambiando el ritmo del encuentro de forma drástica en cada ocasión que tuvo, dando la opción a España de darle la vuelta al marcador con su aportación pese a que finalmente se escapó la opción de luchar

Tras 8:15 minutos en pista, Laia Palau cogió un rebote, dio una asistencia y robó dos balones en su último partido con la selección española en un contexto poco agradable: Cayendo en cuartos de final en un pabellón vacío por las restricciones actuales y sin haber podido aportar en los minutos clave del encuentro donde con 41 años y 327 días deja el listón a batir sobre la jugadora más veterana que ha estado en unos JJOO.