Con los antecedentes bien puestos, Georgia y Bulgaria se jugaban la última oportunidad de pelear por poder obtener un plaza en Berlín. Los anfitriones venían de ganar en un partido que tuvo de todo contra Turquía y Bulgaria que aún no sabía lo que suponía ganar en el torneo.

Sasha Vezenkov lanzando por encima de Thadd McFadden. Foto de FIBA.

El partido empezó el partido con errores considerables en ambos lados del campo hasta que Goga Bitadze (mostrando su orgullo por volver a estar en pista) puso cinco puntos seguidos para poner en pie a su público, con Dee Bost y Chavdar Kostov respondiendo de forma puntual, mismo apoyo que recibió por parte de Thadd McFadden o Gio Shermadini para poner un marcador de 9-3 después de que transcurrieran cinco minutos de juego

Bitadze y Boost se pusieron manos a la obra para ser los líderes de ambos equipos, como además de que Sasha Vezenkov, Shermadini, McFadden y el aclamado Duda Sanadze influyeron de forma directa durante varios minutos de juego, dejando un marcador de 18-14 al final del primer cuarto.

El segundo cuarto empezó con dos tiros libres de Duda Sanadze y una canasta de Kostov mantuvieron una tendencia de juego rápido pero de muy poca anotación, que terminó siendo compensado por un triple de Pavlin Ivanov, una peleada bandeja de Bitadze y un parcial conjunto de Boost + Vezenkov, con cuatro puntos seguidos, para dejar un marcador de 24-27 a cinco minutos del descanso.

Georgia trataba de resistir a base de tiros libres mientras un triple de Vezenkov y otro de Boost distanciaban cómodamente (27-33) antes de que Bitadze cogiera, de nuevo, la capa de superhéroe patrio, con algo de ayuda de Rati Andronikashvli y McFadden, pese a pequeñas ‘revoluciones’ a cargo de Vezenkov, Andrey Ivanov o Kostov. Una canasta del propio ‘SuperGoga y un libre de Boost dejaron un marcador de 38-39 al final de la primera parte.

Tras la reanudación, dos tiros libres de Sandro Mamukelashvili, tres triples de Dee Boost y una canasta de Gio Shermadini pusieron mucho más ritmo de juego del visto en toda la primera parte. El aclamado Duda Sanadze y Pavlin Ivanov mantuvieron la tendencia con sendos triples, provocando que la grada del New Sports Palace se activasen por completo para tratar de apoyar a su equipo, impulsando aún más su éxtasis en con dos acciones de Mamukelashvili, en particular la del alley-oop que terminó culminando con un mate pero Pavlin Ivanov se unió a la fiesta con un triple dejando un marcador de 49-54 tras cinco minutos de mucho lío.

El propio Ivanov puso más distancia en el marcador, poniendo contra las cuerdas a los anfitriones que se aferraban a movimientos puntuales del ‘protegido’ Duda Sanadze, el ‘agente extra’ Kakha Jintcharadze o un Goga Bitadze sin tanto protagonismo como al inicio de partido. Boost y Jintcharadze tuvieron la ‘discusión’ del partido tras una falta, caldeando otra vez los ánimos, aunque sin llegar a nada serio esta vez. Ivanov (como no) con un triple ponía un poco más de distancia pese al gran trabajo defensivo que realizaba el equipo caucásico, con Shermadini y McFadden como únicos artífices de un final de tercer cuarto que terminó con un marcador de 57-66 tras una bandeja de Boost.

El último cuarto empezó con una canasta de Thadd McFadden y el octavo triple de la velada para Boost, respondido por el carismático Sanadze con un triple, para dar poner algo más de intensidad al encuentro. Cuatro puntos seguidos de Sasha Vezenkov bajo el aro que, después de una rocambolesca canasta de Bitadze, redondeo un parcial de 7-2 con un triple frontal acercaban al equipo balcánico a la victoria antes del tiempo muerto pedido por Illias Zouros. Tres triples de Thadd McFadden no fue suficiente tras la pausa, ya que una bandeja más triple posterior de Dee Bost junto a otro lanzamiento de tres puntos a Sasha Vezenkov ampliaron la diferencia, poniendo un resultado de 73-84 a cinco minutos para el final del partido.

Finalmente, pese a los (erráticos) intentos de Georgia por dar la vuelta hasta el último segundo, Bulgaria se llevó el partido por 80-88, mostrando el potencial que no habían podido enseñar durante otros partidos, especialmente un descomunal Dee Bost con 9 triples y con otro gran partido de Sasha Vezenkov para, al menos, no marcharse del torneo por la puerta de atrás