La Victoria en el Eurobasket / 12 trabajos, 12 jugadores y un premio común para la selección española

Conquistar un hito europeo no siempre es sencillo, siempre requiere de un esfuerzo sobrehumano, por las circunstancias en las que ocurrió, las expectativas, el proceso y todo lo que derivó para que un título (el cuarto en la historia de la selección español) que vale más que cualquier trabajo logrado en otro contexto, porque lo realizado es historia del baloncesto europeo.

12 historias, 12 logros y 1 grupo campeón. Foto de FIBA.

La mitología siempre busca la forma de intentar explicar hechos difícilmente explicables de otra forma, y este verano la selección absoluta masculina ha tenido 12 tareas (11+1) donde 12 jugadores han sido claves para sumar un éxito sin paliativos. Poniendo el ejemplo del camino que hizo Hércules (o Heracles, según se lea) este ha sido el camino durante este mes:

La hidra de Lerna, Islandia: Cambiando el orden, el primer partido de las Ventanas, fue la primera prueba de fuego del verano. Una en la que pese a no estar convocado, Joel Parra vería como el valor de la victoria en Pamplona crecería como su presencia en pista, tal como se puede extraer de dicha parte de la historia en este resumen oficial: » Ante las circunstancias Hércules pidió a su sobrino Yolao que incendiase el bosque adyacente. Así podría usar los tizones para cauterizar las heridas antes de que brotasen más cabezas. Hecho esto, cortó la cabeza principal de la hidra, la enterró y la selló con una roca. Finalmente envenenó sus flechas y dio el golpe final.» El tiempo lo pondría todo en su lugar y Parra terminaría formando parte de la convocatoria.

El León de Nemea, Países Bajos: El segundo partido de las Ventanas Mundialistas, el previo al Eurobasket, fue todo un desafío. Como dice la leyenda, era un «monstruo criado por Hera que azotaba al país y devoraba a sus habitantes y ganado. Después intentar vencerlo con arco y flechas, Hércules fue contra él con su maza, lo acorraló en su cueva y tapeó una de sus dos entradas. Luego, lo asfixió con sus propios brazos.»

El primer cuarto azotó las emociones de los jugadores hasta que Rudy Fernández hizo, como no, lo que haría durante todo el Eurobasket: Ser el héroe de la selección cuando hacía falta un veterano. El gran capitán en su primera gran obra del verano. Cosas del destino.

Capturar vivo al jablí de Erimanto, el factor extra (deportivo): Intoxicaciones, atascos o problemas estructurales hicieron de la primera fase un reto en sí mismo. Entender este hecho fue clave : «Para hacerlo, se valió más de la astucia que de la fuerza. Hizo salir al jabalí con sus gritos y lo hizo correr sobre la nieve hasta fatigarlo». Siempre un factor extra, siempre como un jugador número 12 cuando hizo falta, como Sebas Sáiz en pista, siempre atento a su oportunidad, siendo capaz de aprovecharla siempre que aparecía.

Capturar a la cierva de Cirenea, Bulgaria: 114 puntos ya en el primer partido de competición, abriendo el campo de cualquier forma para crear el gran golpe: » Como la cierva del monte Cinérea y sus pares estaban consagradas a la diosa Artemis, tocarlas constituía un acto de impureza.» Y no hizo falta tocar a nadie, los tiros y las ventajas de Alberto Díaz fueron claves para que la selección consiguiera su segunda mayor anotación de siempre. Inicio efectivo para el equipo.

Expulsar a las aves del Estínfalo, Georgia: El primer anfitrión al que hizo frente durante la competición sirvió para seguir con fuerzas. Jaime Pradilla empezó a levanta las miradas de todos lo presentes en el New Sports Palace de Tbilisi, eliminando los altos vuelos cerca de la zona española: «Las aves del lago Estínfalo llegaron allí huyendo de los lobos. Escondidas en la espesura del bosque, se multiplicaron hasta convertirse en una plaga y Euristeo encomendó a Hércules expulsarlas. Hércules se hizo de unas castañuelas de bronce y, con su ruido, las hizo salir asustadas del bosque, y acabó por derribarlas con sus flechas.»

Pradilla volaría muy alto el resto del torneo, al igual que sus compañeros, mientras seguía recibiendo miradas de todos lados por ver como de lejos podía llegar no solo en el torneo sino en los siguientes partidos que pudiera jugar más adelante.

Domar al toro de Creta, Bélgica: Podría pensarse que fue una misión fallida por la derrota, pero los golpes recibidos domaron realmente la pasión de un equipo que terminaría llegando lejos, siendo un toque de atención para todo el equipo. En un caso particular y con sus dos excompañeros en Málaga siendo claves, Jaime Fernández no estaba teniendo un gran torneo, aunque como si de un reflejo del equipo se tratase, entendería que siempre hay días mejores como dice el presente trabajo: » Euristeo ordenó a Hércules atrapar al toro de Creta, cuya furia se había desatado como castigo de Poseidón contra Minos. Hércules pidió ayuda a Minos, pero tuvo que hacerlo solo, tareas que logró exitosamente. Euristeo se lo ofreció a Hera, pero ella no aceptó el ofrecimiento y lo liberó.»

La bestia había sido liberada, una derrota podía suponer un ‘mal augurio’ para un equipo vulgar, hecho que terminarían demostrando que se quedó en meras palabras para enseñar que incluso las grandes historias tienen su parte oscura.

Limpiar los establos de Augias, Montenegro: Con la lección aprendida, tocaba intentar arreglar la situación. El encuentro frente al equipo balcánico mostró quién sería el líder anotador de la segunda unidad. Darío Brizuela hizo su mejor partido contra el conjunto balcánico para reponer el estropicio que había supuesto la derrota del partido anterior (que terminaría siendo la única durante todo el torneo). La historia puede ser descrita así:

«Hércules convino con Augías recibir una retribución por ello. Las versiones varían entre una parte de su rebaño o una parte de su reino. Para limpiar los establos, Hércules acumuló el estiércol en un sector y luego desvió el curso de los ríos Peneo y Alfeo. Al terminar su trabajo, el rey Augías no cumplió con su parte.»

Su papel no se reconocería hasta más adelante, pero la ‘limpieza’ se hizo. Los platos rotos de la derrota estaban retirados y el camino listo para seguir demostrando a los que dudaban de la calidad el grupo que no se iban a quedar con lo realizado. Quedaba camino por hacer.

Robar las yeguas de Diomedes, Turquía: Salir de Tbilisi como primeros de grupo, sin duda, el gran paso adelante para un equipo que parecía destinado a caer en cuanto avanzase de ronda. En el partido Usman Garuba tuvo una participación útil lejos de los focos, especialmente durante los primeros compases del encuentro. Su destino, estaba marcado: » Las yeguas del rey de Tracia se alimentaban de carne humana. Sus nombres eran Podargo, Lampón, Janto y Deino. Para acabar con el azote, Hércules se enfrentó a Diómedes y lo echó como banquete de las yeguas. Con el hambre saciada, las bestias fueron guiadas dócilmente por Hércules.»

La sed de cualquier posible logro se saciaría más adelante, con el de Azuqueca empezando a cobrar fuerzas para completar su juego tras un mal inicio en la preparación por sus lesiones. El ‘Domador’ usó sus recursos para brillar.

Robar el cinturón de Hipólita, Lituania: La prórroga contra el conjunto báltico fue, sin duda, desabrochar definitivamente, cualquier tipo de presión sobre lo que pudiera pasar con el equipo nacional. Lorenzo Brown logró completar el hito frente a la nación que más había criticado su presencia en el Eurobasket. Cosas del destino.

El plan del chico «de Albacete» (Roswell, Georgia), podría definirse así: «Al llegar a la tierra de las amazonas, llamada Temiscira, Hipólita aceptó entregarle el cinturón de buena gana, pero Hera se hizo pasar por una amazona y provocó un enfrentamiento entre estas y Hércules y sus acompañantes. Creyéndose traicionado, Hércules mató a Hipólita.»

Ante la duda sobre si las críticas sobre su pasaporte, realmente, iban sobre su persona, el ‘2’ ejecutó el primero de sus grandes partidos en las rondas eliminatorias del torneo, apeando del propio torneo al equipo situado por encima de la selección en los famosos ‘Power Rakings’.

Robar el ganado de Gerión, Finlandia: Los cuarto fueron una muestra de liderazgo por parte del MVP del torneo. Willy Hernangómez Geuer completó su mejor partido frente al conjunto escandinavo, como parte de un plan mayor : «El héroe lo venció con sus flechas. En su camino de regreso, Hércules pasó otras aventuras hasta entregar el ganado a Euristeo, quien lo ofreció a Hera.» El mejor partido del mejor jugador del torneo para llegar a semifinales.

Robar las manzanas doradas del jardín de las Hespérides, Alemania: Lograr el pase para luchar por el oro en la capital del gran anfitrión del evento bien merece una similitud así (cambiando, de nuevo el orden, como lo era el enfrentamiento con el país centroeuropeo respecto al anterior enfrentamiento en un Eurobasket), con Xabi López-Arostegui haciendo acto de presencia con pequeñas dosis (aunque la leyenda situé dicho en clave, curiosamente, en la ciudad de Valencia).

La historia se puede resumirse así: » Una versión sostiene que, durante el trayecto hacia el jardín de las Hespérides, Hércules liberó al titán Prometeo, que había sido encadenado por Zeus. El titán le aconsejó no tomar las manzanas con sus manos sino pedir la ayuda del gigante Atlas. Hércules hizo la propuesta al gigante, a cambio de cargar momentáneamente el cielo que Atlas llevaba sobre su espalda.» López-Arostegui ejecutó ante los ‘grandes’ anfitriones su papel.

Raptar a Cancerbero, el perro de Hades, Francia: El guardián de tres cabezas siempre presente para el equipo de Scariolo en este tipo de competiciones. La misión final, como si de una película se tratase, corrió a manos de un Juancho Hernangómez que brilló bajo los focos como jamás lo había hecho nunca: » Una vez en el infierno, el héroe liberó a varias almas, entre ellas, la de Teseo. Al llegar a la presencia de Hades, le pidió que le entregase al can Cerbero. Hades aceptó, a condición de que lograra dominarlo sin armas. Luego de una intensa lucha con el animal, Hércules pudo dominarlo con sus propias manos

Liberase de sus propio complejos para sumar triples ‘fuera de guión’, siendo el ‘Juancho’ que aparece cuando hay una gran cita, anotando a golpe de triple y ‘salvando’ las almas de aquellos que confiaban en ver un partido suyo de dichas circunstancias a este nivel.

Sobra cualquier caso mitológico para poder hablar de Scariolo y su cuerpo técnico, ya en el Olimpo del Baloncesto tras este hito que logró superar a la ficción con un final mejor que cualquier película que jamás existirá. El Hall of Fame espera, mientras, este equipo de leyenda ya tiene su presea en casa, por el trabajo realizado por los 12 elegidos, mostrano lo que realmente simbolizan los trabajos del ‘semidios’ griego (y no Giannis Antetokounmpo) que, a su manera, realizó el equipo nacional: «Pueden interpretarse como expresión simbólica de la lucha humana contra lo monstruoso y lo caótico (interior o exterior al sujeto), toda vez que el héroe se ubica en el inicio del orden olímpico, triunfante sobre el dominio de los titanes.»

Una lucha, contra lo propio y lo ajeno, vencida dentro pero también fuera de las pistas, por no solo 12, aunque si fueron ellos los que lograron dar un golpe histórico contra viento y marea, con el valor de sacar adelante todo aquello que les dijeron que sería imposible de hacer.

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